En muchos viajeros/as se da una preocupación natural sobre el mal de altura cuando su viaje incluye un trek. Uno de los aspectos que más inquietud causa es saber si lo pueden sufrir o no y claro, para esto no hay una respuesta segura. Hacer un trek no implica necesariamente que vaya a sufrirse, la mayoría de personas no lo sufren. Pero pasar, puede pasar.
No es un enemigo misterioso que aparece a traición, es un mal conocido, con síntomas y con protocolos de actuación. Informarse es fundamental, pero no debe impedir disfrutar de un trek bien organizado.
También es importante saber que hay muchos grados entre los síntomas leves y los más graves, por lo que lo mejor es informarse y para eso, he escrito este artículo. Las fuentes que utilizo son médicas y farmacológicas, pero también os contaré mi experiencia personal porque puedo hablar de esto en primera persona. Además, aclararemos algunos remedios tradicionales como la sopa de ajo, si realmente son eficaces o no.
Y como siempre, apelar al sentido común. No hay peor consejero que el miedo y recordad que, ante cualquier problema en montaña, contáis con un seguro médico (es inexcusable llevar uno de trek) al que tenéis que llamar ante cualquier contingencia. En una web sanitaria os van a informar de síntomas y consejos pero, como agente de viajes, la realidad es algo diferente. Para evitar posibles consecuencias legales y económicas y complicaciones innecesarias, lo primero es llamar al seguro.

El Matchapuchare desde Mardi Himal por Wojciech Kocot
¿QUÉ ES EL MAL DE ALTURA?
No se trata de un solo mal, sino de un conjunto de síntomas definidos por un factor común: la falta de oxígeno y la variación de presión atmosférica asociadas a la altitud. Esto es importante tenerlo en cuenta pues hay muchos grados y síntomas.
Esto hace que la definición médica sea farragosa, con muchas abreviaturas según el síntoma dominante. Por ello nos vamos a basar en una más fácil de entender para los no miembros del sector sanitario, ofrecida por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM):
“El mal de altura o mal de montaña incluye varios síndromes relacionados producidos por una disminución de la disponibilidad de oxígeno a grandes altitudes. Los efectos de la altitud dependen de la altura alcanzada, de la velocidad de ascenso y de la altitud a la que se duerme. Los efectos son menores a una altura inferior a 2.200 metros, pero resultan más evidentes y frecuentes por encima de los 2.800 metros tras un ascenso rápido.”
Si queréis una información más académica sobre síntomas y protocolos, podéis consultar para España la web de la Sociedad Española de Medicina y Auxilio en Montaña (SEMAM). A nivel mundial y si os manejáis bien con el inglés, la máxima autoridad son las publicaciones en la Wilderness Medical Society (WMS).
ENTONCES, ¿CÓMO RECONOCERLO?
Los síntomas leves no son graves, pero pueden llegar a ser muy molestos o incluso, obligar a detener el trek por un par de días, que es lo más sensato. Tener síntomas leves no implica desarrollar los males más graves, pero si se insiste en ignorarlos y continuar ascendiendo, podría ocurrir. Normalmente sus manifestaciones son:
- Fatiga, cansancio extremo y sensación de ahogo ante el esfuerzo.
- Alteración del sueño.
- Irritabilidad.
- Dolor de cabeza.
- Falta de apetito.
- Hinchazón, especialmente facial.
- Ojos rojos (hemorragias retinianas).
No tiene porqué darse todos los síntomas, unos pueden aparecer y otros no.
Protocolo de actuación: Llamar al seguro médico y dar parte, suelen ofrecer una consulta telefónica para diagnosticar. En ese caso, seguir las directrices médicas dadas por el facultativo. Si no se puede llamar, bajar si es posible a un pueblo a menos altitud para pasar la noche y observar la evolución en un día o dos. A la menor señal de empeoramiento, continuar descendiendo o solicitar evacuación. Avisar también a la agencia local organizadora, suele hacerlo el guía acompañante.
Mal agudo de montaña (MAM).
Se suele manifestar entre 6 y 10 horas después de comenzar a subir de altitud y puede durar entre 24 y 48 horas. La señal común es el dolor de cabeza, junto a uno o más de los síntomas asociados.
Se manifiesta por una presencia más fuerte de los síndromas leves y puede acompañarse de:
- Sensación de estar cerca del desmayo.
- Mareos
- Alteraciones digestivas (vómitos, pérdida de apetito, nauseas).
Las manifestaciones más graves incluyen:
- Tos
- Confusión
- Expectoraciones rosáceas o sanguinolientas
- Tez pálida o grisácea
- Dificultad respiratoria en reposo
- Disminución del estado de conciencia o aislamiento de interacción social.
- Incapacidad de andar en línea recta o de andar en absoluto.
Protocolo de actuación: Llamar al seguro médico y dar parte, suelen ofrecer una consulta telefónica para diagnosticar. En ese caso, seguir las directrices médicas dadas por el facultativo. Si no se puede llamar, emprender la marcha para bajar de altitud. Si el enfermo no puede caminar por sí mismo o ser transportado, comunicarlo al seguro para solicitar evacuación aérea (helicóptero). Avisar también a la agencia local organizadora, suele hacerlo el guía acompañante.
Sobre estos síntomas, el mal de altura puede agudizarse hacia otros cuadros más graves:
- Edema pulmonar por altitud elevada.
- Edema cerebral por altitud elevada.
Estos dos cuadros pueden incluso conducir a la muerte, por lo que a partir de tener síntomas de mal agudo de montaña, siempre hay que dar parte al seguro médico de trek contratado y seguir las instrucciones, que en Nepal suele conllevar una evacuación en helicóptero.
Pero sobre todo, tened en cuenta que estos no son situaciones habituales, por muy preocupantes que parezcan. Mucho más probable es sufrir una torcedura o esguince que desarrollar mal agudo de montaña. Y como se ha advertido, no todo síntoma leve es mal agudo.
Simplemente conviene saberlo para, en caso de tener algún síntoma, saber que lo mejor es no dejarse llevar por el pánico, pensando que te va a ocurrir lo peor, y contactar con vuestro seguro.
MI EXPERIENCIA CON EL MAL DE MONTAÑA
He estado por encima de 3.000 ms tanto en España como en Nepal, donde he realizado cuatro treks, tres de ellos largos hasta una altura máxima de unos 4.800 ms. Pues bien, fue en el más corto y el que a menos altitud subía donde tuve síntomas leves de mal de montaña.
Aunque había leído por encima, no había profundizado en los síntomas. Por lo que en principio yo pensé que tenía algo de bajada de tensión, cosa no rara en mi pues soy hipotenso. Sentía una gran fatiga al caminar y sensación de mareo, como cuando te va a dar una lipotimia. Al sentarme a descansar me encontraba perfectamente, pero me ponía de pie para emprender la marcha de nuevo y, aunque la etapa del día no era especialmente dura ni mucho menos, sentía asfixia y fatiga y tenía que parar cada 5 minutos.
La cuestión es que el tramo no era accesible en coche, cosa muy habitual en los treks en Nepal. Así que el guía cargó mi mochila y yo fui andando poco a poco como pude, hasta el pueblo más cercano. Tardamos casi 7 horas en lo que normalmente se hubiera hecho en 2´5 hs, para que os hagáis una idea de la fatiga que ocasiona.
Como no tenía dolor de cabeza, ni se me ocurrió que podía ser mal leve de montaña y ya veis, estaba equivocado. Tardé dos días en recuperarme y la suerte es que, desde el pueblo al que llegamos, podía acceder un 4x4 que al día siguiente me trasladó a otro pueblo unos 700 metros más bajo de la cota donde estaba.
Al tercer día volví a poder caminar como si nada. Eso sí, por cotas más bajas.
LA REALIDAD DE UNA ACTIVIDAD DE AVENTURA
Es muy importante tener en cuenta que una actividad de aventura, incluido un trek o un día de senderismo, no está exenta de riesgos. Mucha gente, especialmente los no habituados a andar en montaña, no suelen pensar en las consecuencias logísticas de una enfermedad o accidente en la naturaleza. Quien decide hacer un trek debe asumir que está entrando en un entorno remoto donde un problema, por leve que sea, puede complicarse mucho más que en una ciudad. Si esa posibilidad no entra dentro de lo que uno está dispuesto a aceptar, quizá un trek de varios días no sea la mejor opción.
Si estás pensando si hacer trek o no en Nepal, puedes consultar este artículo.
En esos lugares los protocolos de actuación están condicionados por el propio entorno. No siempre es posible evacuar a una persona en pocos minutos ni acceder en vehículo hasta donde se encuentra. Incluso en sucesos graves, no siempre el helicóptero puede aterrizar en el lugar del accidente y hay que trasladar al paciente, como se pueda, hasta el punto de evacuación.
No digo esto con ánimo de asustar a nadie. En los años colaborando con la agencia de Nepal, sólo hemos tenido dos emergencias de españoles.
Pero la montaña es montaña y hay que ser muy consciente de dónde se mete uno.
PREVENIR EL MAL DE MONTAÑA
Lo mejor es una buena aclimatación. Habitualmente, al menos las agencias serias, tienen los itinerarios de trek adaptados a las ganancias y pérdidas de cota. En los más largos y que por lo tanto discurren a mayor altitud, siempre se incluyen días de aclimatación, donde se aconseja hacer una excursión para ganar y perder altitud en el mismo día. Pero si el cuerpo está cansado, no hay ningún problema en permanecer descansando ese día.
Desconfiad de las agencias que ofrecen recorridos exprés sin avisar del peligro, o itinerarios con tiempos sensiblemente menores a lo habitual. Especialmente en la zona de Everest.
Os dejo una lista de consejos:
- Si se va a hacer un trek largo que suba entre 4.500 o 5.500 ms., entrenar en España subiendo a la mayor altitud que os permita vuestra zona y haciendo noche unos cientos de metros más bajo. Recordad que a partir de 2.400-2.600 ms ya pueden aparecer los síntomas. No todas las provincias tienen estas cotas, pero haced lo que podáis.
- No fumar ni beber alcohol durante el trek.
- Hidratarse bien.
- Dormir las horas suficientes.
- No extralimitarse en esfuerzos físicos. Si tardáis una hora mas en llegar o dos, es lo que hay.
¿QUIÉN TIENE MÁS POSIBILIDAD DE DESARROLLAR MAL DE ALTURA?
- Principalmente, cualquier persona que realiza una ascensión muy rápida (en un mismo día) por encima de los 2.600 ms.
- Quien ya lo ha sufrido alguna vez.
- Niños y adolescentes.
- Personas que vivan cerca del nivel del mar o cotas muy bajas.
¿EXISTE MEDICACIÓN PARA EL MAL DE ALTURA?
Si por medicamento entendéis uno que te cure, la respuesta es no. Hay un principio activo, la acetazolamida, que sirve para aliviar y combatir los síntomas, pero no cura el síndrome.
Es sintomático, no curativo. Para hablar claro, es como tomarse algo contra la gripe. Te va a aliviar, pero no te va a quitar la gripe. Y por supuesto es un medicamento que tenéis que consultar con vuestro médico de cabecera para que os lo recete porque, además, no está libre de efectos secundarios.
Tomarse el medicamento no sustituye a bajar de cota y descansar o, si los síntomas son severos, a la evacuación. Una vez más, ante la duda contactar con vuestro seguro.

MITOS SOBRE EL MAL DE MONTAÑA.
1 los locales toman sopa de ajo, ellos conocen la cuestión mejor que nadie.
Bueno pues eso es como lo de echarse barro en la picadura de una avispa. Puede aliviar la quemazón por la sensación de frescor, pero también puede, encima de todo, infectarte la picadura.
Con la sopa de ajo y el mal de altura pasa algo similar. El ajo tiene un efecto vasodilatador que ha sido probado en otros contextos, pero para el mal de altura no existe evidencia experimental de que sea eficaz.
Tened en cuenta que mal de altura se produce por insuficiencia de oxígeno, no por el sistema circulatorio, no es lo mismo.
Os va a sentar maravillosamente bien en condiciones normales, a mi me encanta. Al igual que el te de jengibre, limón y miel. Estando sano os va a ir de perlas. Pero si hay síntomas de mal de altura, no va a curaros, simplemente esconderá algo las molestias. Lo cual hasta cierto punto es inadecuado pues, para saber si el mal remite o no, hay que saber qué siente el cuerpo.
2 Una persona atlética no tiene mal de montaña.
Falso, puede sucederle a cualquiera por muy en forma que se esté.
3 Beber mucha agua lo evita.
No exactamente, una buena hidratación es fundamental y previene, pero no evita.
4 Como he tomado la medicina, puedo seguir subiendo.
Falso. Hay que descender y esperar a ver cómo evoluciona en caso de síntomas leves y moderados. Si los síntomas son graves, hay que dar parte inmediatamente al seguro.
5 Un oxímetro te dice si tienes mal de altura.
No es correcto. La saturación en sangre varía según la altitud, no es un valor constante. Y la temperatura ambiente o la corporal, por ejemplo tener frío en las manos, puede dar valores incorrectos.
El mal de altura se reconoce por los síntomas y cómo se encuentra la persona, el número en el medidor es relativo. Sólo una caída brusca del nivel de saturación acompañada de síntomas como la confusión o ahogo, pueden indicar peligro cuando la situación ya es grave, pero no hay que llegar a eso.
CONCLUSIONES
Ser consciente de los riesgos no debe llevar al miedo, la información ayuda a saber cómo reconocer síntomas y actuar. El mal de montaña tiene fases y niveles de gravedad, no aparece de repente provocando una situación irreversible. Y por supuesto, no todo el mundo lo sufre ni es tan habitual, la mayoría de gente puede hacer su actividad sin problema.
El sentido común e informarse bien es fundamental antes de hacer una actividad de aventura, sea en Nepal o cualquier otro lugar. Ir bien preparado e informado es la mejor prevención contra el mal de altura.








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